¿Cómo deberíamos medir el éxito de la actividad turística en Costa Rica?
- tadeomg
- hace 10 horas
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Más allá del crecimiento en llegadas internacionales, el desempeño turístico también puede analizarse a partir de su distribución territorial, la generación de oportunidades y su contribución al bienestar de las comunidades.
Este 2 de septiembre, Mario Mikowski, miembro del Comité Consultivo del Centro de Estudios del Turismo (CET), plantea en su columna publicada en El Observador una pregunta particularmente relevante para el momento que atraviesa la actividad turística costarricense: ¿cómo medimos realmente el éxito en turismo?
Su reflexión parte de una realidad frecuente en la discusión pública. Cada vez que un destino competidor registra un aumento importante en visitación, anuncia nuevas rutas aéreas o presenta resultados favorables, surge inmediatamente la comparación con Costa Rica.
Compararse es necesario. Permite comprender el entorno competitivo y observar cambios en mercados, conectividad, inversión y comportamiento de la demanda. Sin embargo, como señala Mikowski, existe el riesgo de terminar definiendo el éxito costarricense exclusivamente a partir del desempeño de otros países, aun cuando estos puedan perseguir modelos y objetivos turísticos diferentes.
Las métricas tradicionales son indispensables, pero no cuentan toda la historia
Costa Rica dispone de indicadores ampliamente utilizados para evaluar el comportamiento de la actividad turística: llegadas internacionales, estadía promedio, gasto, generación de divisas, conectividad aérea y aporte económico, entre otros.
Estos indicadores permiten conocer cuánto crece la actividad y facilitan las comparaciones internacionales. Pero existe una segunda dimensión igualmente importante: determinar dónde se producen los beneficios y cómo se distribuyen dentro del territorio nacional.
Dos escenarios pueden registrar cifras nacionales similares y producir resultados territoriales muy distintos.
Un aumento del gasto turístico, por ejemplo, puede concentrarse en determinados destinos o establecimientos, o distribuirse entre hospedajes, restaurantes, operadores turísticos, transportistas, guías, comercios, productores y otros participantes de las economías locales.
Por ello, comprender el desempeño de la actividad requiere complementar los grandes agregados nacionales con información territorial.
El territorio importa
Costa Rica ha desarrollado buena parte de su oferta turística alrededor de comunidades, pequeñas y medianas empresas y emprendimientos locales. Destinos como La Fortuna, Monteverde, Tortuguero, Puerto Viejo, Nosara y muchas otras comunidades muestran cómo la actividad turística puede integrarse profundamente con las economías locales.
Esta característica plantea una pregunta adicional a cuánto crece el turismo:
¿Qué capacidad tiene ese crecimiento para generar oportunidades económicas y sociales en los territorios donde ocurre?
Responderla requiere información que actualmente no siempre está disponible con el nivel de detalle, periodicidad y cobertura necesarios.
Entre los indicadores que podrían fortalecer este análisis se encuentran la ocupación y tarifa promedio por destino, estadía y movilidad territorial de los visitantes, operación de actividades turísticas, empleo, participación de pequeñas y medianas empresas y distribución geográfica del gasto.
El análisis agregado nacional seguiría siendo indispensable. La diferencia estaría en poder observar también qué ocurre dentro del país.
Del desempeño turístico al progreso social
La columna de Mikowski introduce además una dimensión particularmente relevante: el Índice de Progreso Social en Destinos Turísticos, desarrollado mediante esfuerzos impulsados por el ICT en coordinación con INCAE y actualizado posteriormente.
Este tipo de instrumento no sustituye las estadísticas turísticas tradicionales. Responde a una pregunta diferente.
Mientras las llegadas, el gasto o la ocupación permiten observar el comportamiento de la actividad, los indicadores sociales ayudan a estudiar las condiciones de las comunidades en las cuales esa actividad se desarrolla.
La distinción es importante porque una correlación entre desarrollo turístico y mejores condiciones sociales no demuestra, por sí misma, causalidad. Sin embargo, la combinación de información económica, turística, territorial y social permite formular mejores preguntas y orientar investigaciones más precisas sobre los mecanismos mediante los cuales la actividad turística puede contribuir al desarrollo local.
Un tablero más amplio para Costa Rica
La discusión planteada por Mikowski apunta hacia una oportunidad: ampliar progresivamente el conjunto de indicadores con los cuales Costa Rica analiza su desempeño turístico.
No se trata de sustituir llegadas internacionales, divisas, gasto, estadía o conectividad. Se trata de complementarlos.
Un sistema más integral podría permitir observar simultáneamente:
Desempeño turístico: llegadas, estadía, gasto, divisas, conectividad, ocupación y tarifas.
Distribución territorial: dónde se realiza el gasto y cómo evoluciona la actividad entre destinos.
Participación económica: empleo, emprendimiento, pequeñas y medianas empresas y encadenamientos locales.
Sostenibilidad: condiciones de los recursos naturales y culturales sobre los cuales se construye buena parte de la oferta nacional.
Bienestar territorial: evolución de indicadores sociales en las comunidades receptoras.
Esto permitiría pasar de una pregunta predominantemente cuantitativa —¿cuánto creció el turismo?— a una evaluación más completa: ¿dónde creció, quiénes participaron de ese crecimiento y qué resultados produjo?
Medir de acuerdo con los objetivos del país
Quizás uno de los planteamientos más importantes de la columna sea que Costa Rica debe evaluar su desempeño en función de sus propios objetivos.
Si se busca ampliar las oportunidades para pequeñas y medianas empresas, será necesario medir su participación. Si se pretende distribuir mejor los beneficios de la actividad entre territorios, habrá que conocer dónde se genera y captura el gasto turístico. Si la sostenibilidad constituye un componente esencial del modelo costarricense, deberá medirse también la condición de los recursos que lo sustentan.
Y si se espera que la actividad turística contribuya al bienestar de las comunidades, esa dimensión también deberá formar parte de la evaluación.
Para el CET, ampliar la disponibilidad y granularidad de los datos constituye una condición importante para avanzar en esta dirección. Una mejor medición territorial permitiría identificar diferencias entre destinos, estudiar sus causas y generar evidencia para orientar decisiones públicas y privadas.
El éxito de la actividad turística costarricense no tiene por qué resumirse en una sola cifra. Puede entenderse como una combinación de crecimiento, generación de valor, distribución territorial, sostenibilidad y oportunidades para las personas que viven en los destinos.
La pregunta planteada por Mario Mikowski merece, por tanto, mantenerse abierta: ¿qué resultados queremos obtener de la actividad turística y contamos hoy con los indicadores necesarios para saber si los estamos alcanzando?
Artículo de referencia
Este análisis del Centro de Estudios del Turismo (CET) parte de la columna “¿Cómo medimos el éxito en turismo?”, escrita por Mario Mikowski, miembro del Comité Consultivo del CET, y publicada originalmente por El Observador el 2 de septiembre de 2026.
Crédito: Mario Mikowski / El Observador. El contenido original y las opiniones expresadas en la columna corresponden a su autor. El presente artículo constituye una reflexión editorial del Centro de Estudios del Turismo a partir de los temas planteados en dicha publicación.





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