Turismo en Guatemala y El Salvador: un corredor regional que ya opera con lógica propia
- tadeomg
- 21 mar
- 3 Min. de lectura
Centroamérica está consolidando, en la práctica, corredores turísticos que merecen una lectura más estratégica. Ese es uno de los principales hallazgos de la Nota Técnica 05-2026 del Centro de Estudios del Turismo, dedicada a analizar la dinámica de visitantes internacionales en Guatemala y El Salvador, la facilitación del tránsito bajo el acuerdo CA-4, la conectividad aérea y los patrones de gasto en ambos destinos.

Los datos muestran con claridad que Centroamérica es el principal mercado emisor para ambos países. En Guatemala, el 60% de las llegadas de 2024 provino de Centroamérica, y los salvadoreños representaron por sí solos el 44% del total. En El Salvador, el 44% de los turistas tuvo origen centroamericano y los guatemaltecos representaron el 26%, ubicándose como el segundo mercado emisor, solo por detrás de Estados Unidos.

Este comportamiento no responde únicamente a cercanía geográfica. También descansa sobre una arquitectura institucional concreta. El acuerdo CA-4 ha reducido fricciones en la movilidad regional, permitiendo el tránsito con documento nacional de identidad y simplificando el registro migratorio en frontera. Eso ayuda a explicar por qué el 58% de las llegadas a Guatemala y el 50% de las llegadas a El Salvador ingresan por vía terrestre.
El análisis también subraya que una parte importante de este movimiento corresponde a excursionistas y viajeros de proximidad. En 2024, Guatemala registró 698.575 excursionistas y El Salvador 769.806. A esto se suma un componente especialmente relevante en el caso salvadoreño: los nacionales no residentes, que representan alrededor del 12% de los visitantes y conforman un segmento con lógica distinta al turismo convencional, más vinculado a visita de familiares, estadías largas y gasto acumulado relevante.

Otro hallazgo importante es que el corredor Guatemala–El Salvador ya comienza a materializarse como producto organizado. El lanzamiento en 2025 del Centroamérica Shuttle entre Antigua Guatemala y Surf City refleja que existe masa crítica suficiente para articular oferta binacional formal, apoyada en conectividad terrestre, complementariedad de atractivos y flujo constante de viajeros. Honduras aparece, además, como una extensión natural todavía subutilizada dentro de esta misma lógica regional.

En conectividad aérea, Costa Rica mantiene liderazgo regional con 10,16 millones de asientos ofrecidos al año, mientras El Salvador y Guatemala se sitúan prácticamente al mismo nivel, con 6,21 y 6,13 millones respectivamente. Sin embargo, la nota advierte que el alto costo de los tiquetes intrarregionales sigue siendo una de las principales barreras para profundizar la movilidad turística aérea dentro de Centroamérica. }

En términos de gasto, Guatemala y El Salvador muestran montos totales por visita muy similares, entre $1.070 y $1.082, aunque con perfiles distintos. El Salvador registra un gasto diario mayor, pero con estadías más cortas. Costa Rica, por su parte, combina un mayor gasto diario con permanencias más largas, lo que eleva su gasto total por visita hasta $1.861, un 72% por encima del corredor GT–SV.

Más allá de los números, la lectura de fondo es muy interesante. Guatemala y El Salvador no solo están creciendo. Están mostrando que la proximidad, la integración fronteriza, la movilidad terrestre y la articulación de productos compartidos pueden convertirse en ventajas competitivas concretas.

Para el turismo centroamericano, eso abre una pregunta bastante seria y bastante útil: cómo pasar del flujo espontáneo al diseño deliberado de corredores multidestino con visión regional. Porque una cosa es que el corredor exista, y otra, mucho mejor, es gobernarlo bien.



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