Costa Rica inicia 2026 con un repunte en llegadas internacionales, pero el contexto todavía exige atención
- Víctor Umaña

- 16 mar
- 4 Min. de lectura
Un arranque alentador para la actividad turística
Costa Rica comenzó 2026 con una señal positiva en el comportamiento de las llegadas internacionales. Durante enero y febrero ingresaron al país 653.959 viajeros, lo que representa un crecimiento interanual de 10,4% y convierte a este primer bimestre en el mejor registrado desde la pandemia.
Se trata de un dato importante, no solo por el volumen acumulado, sino porque confirma una recuperación que vuelve a tomar fuerza luego de un período reciente con señales mixtas. En un entorno internacional todavía sensible a factores económicos, cambiarios y geopolíticos, este desempeño ofrece una base alentadora para la actividad turística del país.

Febrero deja una señal especialmente positiva
El mes de febrero fue particularmente favorable. Con 331.967 llegadas internacionales, el país registró un crecimiento de 13,0% en comparación con febrero de 2025. Más allá del dato bruto, el promedio diario permite una lectura todavía más clara: febrero de 2026 se ubica como el mejor febrero de toda la serie reciente en términos de llegadas por día.
Ese detalle importa. A veces los datos mensuales pueden verse influidos por el número de días del mes o por efectos de calendario. Sin embargo, al observar el comportamiento diario, la tendencia luce más sólida y sugiere que hay un dinamismo real en la demanda internacional hacia Costa Rica al inicio del año.

Guanacaste vuelve a destacar como puerta de entrada estratégica
Uno de los hallazgos más relevantes de la nota técnica es el comportamiento del aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia. Durante el primer bimestre, esta terminal registró 114.420 llegadas internacionales, con un crecimiento de 18,9%, muy por encima del ritmo observado en el aeropuerto Juan Santamaría.
Este resultado confirma la consolidación de Guanacaste como un punto de entrada cada vez más fuerte para el turismo internacional, especialmente en segmentos asociados a sol y playa, naturaleza, bienestar y experiencias de mayor gasto. También refuerza la importancia de la conectividad aérea regional y del posicionamiento de los destinos del Pacífico Norte dentro de la oferta nacional.
Los mercados emisores muestran oportunidades, pero no todos avanzan igual
El repunte no se explica por un solo mercado. Canadá destaca como uno de los motores principales del crecimiento reciente, con un comportamiento robusto dentro de los mercados de mayor volumen. También se observan señales favorables en varios países europeos, así como un avance interesante desde algunos mercados sudamericanos.
Esta diversificación es una buena noticia. Reduce parcialmente la dependencia de unos pocos orígenes y abre espacio para una estructura de demanda más equilibrada. Sin embargo, el panorama no es homogéneo. Algunos mercados siguen mostrando una recuperación más lenta, y eso obliga a mirar con cuidado la evolución de factores como el tipo de cambio, los costos relativos del destino y la conectividad disponible.

Centroamérica sigue siendo una señal de alerta
No todo el mapa presenta resultados positivos. La región centroamericana fue la única que registró una variación negativa en febrero, arrastrada principalmente por una disminución en los ingresos terrestres desde países vecinos.
Este comportamiento merece atención porque recuerda que no todos los flujos turísticos reaccionan igual. Mientras los mercados de larga distancia pueden mostrar recuperación por vía aérea, los movimientos regionales y terrestres responden a otras dinámicas, muchas veces relacionadas con costos, movilidad fronteriza, condiciones económicas o cambios en los patrones de viaje de corta estancia.
La estacionalidad se mantiene y sigue marcando el ritmo del año
La información analizada también confirma que la estacionalidad del destino sigue siendo muy clara. El primer trimestre continúa concentrando los mayores volúmenes del calendario, seguido por una desaceleración progresiva hacia los meses de menor demanda y una recuperación al cierre del año.
En ese sentido, el buen desempeño del inicio de 2026 también dialoga con una señal previa importante: diciembre de 2025 fue el mejor diciembre de la serie reciente. Esto sugiere que el impulso observado no surge de forma aislada, sino como parte de una trayectoria que viene mostrando fortaleza en los períodos de mayor demanda internacional.

Una recuperación que conviene leer con prudencia
Desde la perspectiva del CET, los resultados del primer bimestre son alentadores y deben reconocerse como tales. Costa Rica muestra capacidad de recuperación, fortaleza en mercados clave y un desempeño positivo en nodos estratégicos de entrada como Liberia.
Pero conviene evitar lecturas simplistas. Un repunte estadístico no resuelve por sí solo los desafíos estructurales que enfrenta la actividad turística. Persisten temas de fondo vinculados con competitividad, infraestructura, seguridad, conectividad, diversificación de mercados y condiciones operativas del destino.
Precisamente por eso, el valor de estos datos no está solo en celebrar una cifra positiva, sino en entender qué está impulsando el crecimiento, qué tan sostenible puede ser en el tiempo y cuáles riesgos podrían limitar su consolidación.
Lo que viene será decisivo
Los próximos meses serán claves para determinar si este comportamiento representa una consolidación más firme o si se trata de un rebote parcial dentro de un contexto todavía frágil. La evolución de la demanda internacional, el entorno cambiario, la oferta aérea y la capacidad del país para sostener su propuesta de valor serán factores determinantes.
Por ahora, el inicio de 2026 deja una señal positiva. Pero también deja una tarea clara: leer los datos con seriedad, evitar triunfalismos prematuros y fortalecer las condiciones que permitan convertir este repunte en una recuperación más estable y sostenible.

Documento base
Nota Técnica 04-2026 del Centro de Estudios del Turismo, elaborada con datos del ICT y de la DGME.




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