Informe del Artículo IV 2026 del FMI sobre Costa Rica
- tadeomg
- hace 3 días
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La revisión anual del Fondo Monetario Internacional plantea observaciones relevantes sobre política monetaria, competitividad, seguridad ciudadana, pensiones, sistema financiero y sostenibilidad fiscal. Para el turismo, varias de estas señales merecen atención inmediata.
Resumen corto
El informe del Artículo IV 2026 del FMI sobre Costa Rica no corresponde a un programa de ajuste ni a un préstamo, sino a una evaluación técnica independiente sobre la economía nacional. Aunque reconoce fortalezas macroeconómicas, también emite advertencias importantes, especialmente hacia la política monetaria del Banco Central, la apreciación cambiaria, la criminalidad como riesgo económico y la necesidad de reformas para sostener la competitividad. Desde la perspectiva del turismo, estas observaciones son especialmente relevantes por su impacto sobre costos, demanda, inversión y confianza en el destino.
Introducción
Costa Rica recibió en 2026 la revisión correspondiente al Artículo IV del Fondo Monetario Internacional, un ejercicio técnico que funciona como una radiografía externa del desempeño económico y de las principales políticas públicas del país.
El documento reconoce fortalezas importantes. Entre ellas, un crecimiento económico sólido, un déficit en cuenta corriente relativamente bajo y avances en supervisión financiera. Sin embargo, el tono general del informe también deja una señal clara: el FMI observa desequilibrios y riesgos que requieren correcciones oportunas.
Para el Centro de Estudios del Turismo, este análisis resulta particularmente relevante porque varios de los temas señalados por el Fondo inciden directamente sobre la actividad turística. El tipo de cambio, la demanda interna, la seguridad ciudadana, la infraestructura, la competitividad y la confianza del inversionista no son asuntos aislados. Son factores que afectan de manera concreta el entorno en el que operan las empresas turísticas y el posicionamiento del país como destino.
¿Qué es el Artículo IV del FMI?
La consulta del Artículo IV es la revisión periódica que el Fondo Monetario Internacional realiza a cada país miembro. No se trata de un programa de ajuste, ni de un financiamiento, ni de una imposición automática de medidas. Es, más bien, una evaluación técnica e independiente del estado de la economía y de la calidad de las políticas públicas.
En el caso costarricense, el informe 2026 contiene 34 recomendaciones agrupadas en siete áreas de política. Eso, por sí solo, ya da una idea de su peso. Más aún cuando hace apenas meses el propio país era presentado como un caso relativamente exitoso en el plano macroeconómico.
Un panorama macroeconómico positivo, pero con alertas
El informe parte de una realidad ambivalente. Por un lado, Costa Rica mantuvo en 2025 un crecimiento real de 4,6%, impulsado principalmente por las exportaciones de zonas francas, y para 2026 se proyecta todavía un crecimiento de 3,8%. Además, el déficit de cuenta corriente se mantiene bajo.
Pero debajo de esa fotografía hay tensiones importantes. El FMI advierte que Costa Rica, por su alto grado de integración internacional, es también vulnerable a choques externos: tensiones comerciales, conflictos geopolíticos, volatilidad en materias primas y mayores costos de financiamiento. A eso se suman riesgos internos, entre ellos uno que el informe subraya con claridad: el aumento de la criminalidad.
La principal llamada de atención: el Banco Central
Uno de los mensajes más fuertes del informe está dirigido al Banco Central de Costa Rica.
El FMI observa que el país acumula 34 meses consecutivos con inflación por debajo del rango meta, y que para febrero de 2026 la inflación se ubicó en terreno negativo. A esto se suma una inflación subyacente extremadamente baja y expectativas inflacionarias deprimidas.
El diagnóstico es delicado: la tasa de política monetaria real estaría por encima de su nivel neutral, lo que significa que la política monetaria sigue siendo demasiado restrictiva para las condiciones actuales.
En otras palabras, el Fondo sugiere que Costa Rica necesita una reducción de la TPM para reactivar mejor la demanda interna y evitar una dinámica deflacionaria. Además, recomienda mejorar la calidad del marco de metas de inflación, así como fortalecer la gobernanza, la transparencia, la comunicación y la autonomía institucional del Banco Central.
La dimensión cambiaria y su importancia para el turismo
Aunque el informe no se limita al tema cambiario, varias de sus observaciones tienen una lectura directa sobre este punto.
La primera es evidente: una reducción de la tasa de política monetaria puede alterar los incentivos financieros y contribuir a una corrección más equilibrada del mercado cambiario. La segunda tiene que ver con la mejora del marco de metas de inflación, cuya credibilidad y diseño también influyen sobre expectativas y señales de mercado. La tercera aparece en el capítulo de pensiones: permitir mayor inversión en el exterior a los fondos genera demanda estructural de divisas y puede ayudar a profundizar el mercado cambiario.
Vistas en conjunto, estas recomendaciones apuntan a una corrección ordenada de distorsiones que han pesado sobre la competitividad del país.
Para la actividad turística, esto no es un detalle técnico menor. Un tipo de cambio persistentemente desfavorable reduce márgenes, presiona costos, encarece el destino frente a competidores regionales y golpea especialmente a las empresas cuyos ingresos están vinculados al visitante internacional.
Seguridad ciudadana: ya no solo un problema social
Uno de los aspectos más importantes del informe, y probablemente uno de los más cercanos a la realidad del turismo, es que el FMI clasifica la criminalidad como un riesgo económico.
Esto cambia el tono del debate. La seguridad deja de verse únicamente como asunto policial o social y pasa a ser también una variable de competitividad, inversión y confianza.
El informe advierte que el aumento de homicidios y otros fenómenos asociados puede afectar directamente el turismo, la inversión extranjera directa y el consumo privado. La implicación es clara: reducir la violencia no es solamente una aspiración institucional o comunitaria; es una meta económica que condiciona el desempeño del país.
Para un destino turístico, la percepción de seguridad es una parte esencial de su valor. Cuando se erosiona, el daño puede ser silencioso al inicio, pero muy costoso después.
Sistema financiero, pensiones y estabilidad
El informe considera que los riesgos sistémicos del sistema financiero están contenidos y reconoce avances en supervisión basada en riesgos. No obstante, señala tareas urgentes: aprobar un marco de resolución bancaria, avanzar en garantía de depósitos, reforzar herramientas macro prudenciales y establecer reglas claras para fintech y activos digitales.
En materia de pensiones, la señal es doble. Por una parte, el FMI plantea flexibilizar la inversión en el exterior de los fondos, algo que también se conecta con el mercado cambiario. Por otra, advierte sobre los riesgos de eventuales retiros anticipados, por sus efectos adversos sobre la economía.
Son temas que pueden parecer lejanos a la actividad turística cotidiana, pero no lo son. La estabilidad financiera, la profundidad del mercado y la certidumbre regulatoria son parte del entorno general en el que se toman decisiones de inversión y crecimiento.
Política fiscal, CCSS y sostenibilidad institucional
El Fondo también advierte que la deuda del gobierno central superó el 60% del PIB en 2025 y que el espacio fiscal será restringido hacia 2027. Por ello plantea una agenda de reforma tributaria y reordenamiento del gasto, junto con la posibilidad de facilitar emisiones de deuda externa dentro de límites autorizados.
En paralelo, subraya la necesidad de atender la situación estructural de la CCSS, tanto en el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte como en el Seguro de Enfermedad y Maternidad. Las recomendaciones apuntan a reformas paramétricas, fortalecimiento de atención primaria, prevención, reducción de costos operativos, resolución de la deuda estatal con la institución y aplicación de normas contables internacionales del sector público.
Este punto importa porque la fortaleza institucional de Costa Rica sigue siendo uno de sus activos más valiosos. Cuando esa base se debilita, la competitividad también se resiente.
Competitividad: la agenda pendiente
El informe también insiste en una agenda de competitividad que toca asuntos estructurales: mayor participación laboral femenina, reducción de cargas de cuido, fortalecimiento de la educación técnica dual, cierre de brechas de infraestructura mediante asociaciones público-privadas, mejor articulación entre empresas nacionales y multinacionales, y aprovechamiento de la inteligencia artificial en sectores públicos y privados.
Aquí hay una coincidencia importante con muchas de las discusiones que el turismo viene planteando desde hace tiempo. La competitividad no depende de un solo ministerio ni de una sola política. Requiere articulación, inversión, talento humano, infraestructura, seguridad y visión estratégica.
Conclusión
El Artículo IV del FMI 2026 deja una impresión nítida: Costa Rica mantiene fortalezas importantes, pero no puede darse el lujo de interpretar esa estabilidad como garantía de futuro.
El informe advierte sobre una política monetaria excesivamente restrictiva, sobre la necesidad de corregir distorsiones que afectan la competitividad, sobre los riesgos económicos asociados a la criminalidad y sobre reformas pendientes en áreas sensibles para la sostenibilidad institucional.
Para el turismo, el mensaje merece atención especial. El desempeño de esta actividad no depende solo de la promoción o del dinamismo empresarial. También depende del entorno macroeconómico, de la señal cambiaria, de la seguridad, de la infraestructura, de la calidad institucional y de la capacidad del país para sostener condiciones competitivas.
Leído desde esa óptica, este informe no es solo un documento económico. Es también una advertencia estratégica.
CET
Desde el Centro de Estudios del Turismo consideramos que este tipo de evaluaciones debe ser analizado con seriedad, rigor y sentido estratégico, especialmente cuando sus hallazgos se conectan de forma tan directa con la competitividad del país y con el desempeño de la actividad turística.




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