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- ¿Cómo deberíamos medir el éxito de la actividad turística en Costa Rica?
Más allá del crecimiento en llegadas internacionales, el desempeño turístico también puede analizarse a partir de su distribución territorial, la generación de oportunidades y su contribución al bienestar de las comunidades. Este 2 de septiembre, Mario Mikowski, miembro del Comité Consultivo del Centro de Estudios del Turismo (CET), plantea en su columna publicada en El Observador una pregunta particularmente relevante para el momento que atraviesa la actividad turística costarricense: ¿cómo medimos realmente el éxito en turismo? Su reflexión parte de una realidad frecuente en la discusión pública. Cada vez que un destino competidor registra un aumento importante en visitación, anuncia nuevas rutas aéreas o presenta resultados favorables, surge inmediatamente la comparación con Costa Rica. Compararse es necesario. Permite comprender el entorno competitivo y observar cambios en mercados, conectividad, inversión y comportamiento de la demanda. Sin embargo, como señala Mikowski, existe el riesgo de terminar definiendo el éxito costarricense exclusivamente a partir del desempeño de otros países, aun cuando estos puedan perseguir modelos y objetivos turísticos diferentes. Las métricas tradicionales son indispensables, pero no cuentan toda la historia Costa Rica dispone de indicadores ampliamente utilizados para evaluar el comportamiento de la actividad turística: llegadas internacionales, estadía promedio, gasto, generación de divisas, conectividad aérea y aporte económico, entre otros. Estos indicadores permiten conocer cuánto crece la actividad y facilitan las comparaciones internacionales. Pero existe una segunda dimensión igualmente importante: determinar dónde se producen los beneficios y cómo se distribuyen dentro del territorio nacional. Dos escenarios pueden registrar cifras nacionales similares y producir resultados territoriales muy distintos. Un aumento del gasto turístico, por ejemplo, puede concentrarse en determinados destinos o establecimientos, o distribuirse entre hospedajes, restaurantes, operadores turísticos, transportistas, guías, comercios, productores y otros participantes de las economías locales. Por ello, comprender el desempeño de la actividad requiere complementar los grandes agregados nacionales con información territorial. El territorio importa Costa Rica ha desarrollado buena parte de su oferta turística alrededor de comunidades, pequeñas y medianas empresas y emprendimientos locales. Destinos como La Fortuna, Monteverde, Tortuguero, Puerto Viejo, Nosara y muchas otras comunidades muestran cómo la actividad turística puede integrarse profundamente con las economías locales. Esta característica plantea una pregunta adicional a cuánto crece el turismo: ¿Qué capacidad tiene ese crecimiento para generar oportunidades económicas y sociales en los territorios donde ocurre? Responderla requiere información que actualmente no siempre está disponible con el nivel de detalle, periodicidad y cobertura necesarios. Entre los indicadores que podrían fortalecer este análisis se encuentran la ocupación y tarifa promedio por destino, estadía y movilidad territorial de los visitantes, operación de actividades turísticas, empleo, participación de pequeñas y medianas empresas y distribución geográfica del gasto. El análisis agregado nacional seguiría siendo indispensable. La diferencia estaría en poder observar también qué ocurre dentro del país. Del desempeño turístico al progreso social La columna de Mikowski introduce además una dimensión particularmente relevante: el Índice de Progreso Social en Destinos Turísticos, desarrollado mediante esfuerzos impulsados por el ICT en coordinación con INCAE y actualizado posteriormente. Este tipo de instrumento no sustituye las estadísticas turísticas tradicionales. Responde a una pregunta diferente. Mientras las llegadas, el gasto o la ocupación permiten observar el comportamiento de la actividad, los indicadores sociales ayudan a estudiar las condiciones de las comunidades en las cuales esa actividad se desarrolla. La distinción es importante porque una correlación entre desarrollo turístico y mejores condiciones sociales no demuestra, por sí misma, causalidad. Sin embargo, la combinación de información económica, turística, territorial y social permite formular mejores preguntas y orientar investigaciones más precisas sobre los mecanismos mediante los cuales la actividad turística puede contribuir al desarrollo local. Un tablero más amplio para Costa Rica La discusión planteada por Mikowski apunta hacia una oportunidad: ampliar progresivamente el conjunto de indicadores con los cuales Costa Rica analiza su desempeño turístico. No se trata de sustituir llegadas internacionales, divisas, gasto, estadía o conectividad. Se trata de complementarlos. Un sistema más integral podría permitir observar simultáneamente: Desempeño turístico: llegadas, estadía, gasto, divisas, conectividad, ocupación y tarifas. Distribución territorial: dónde se realiza el gasto y cómo evoluciona la actividad entre destinos. Participación económica: empleo, emprendimiento, pequeñas y medianas empresas y encadenamientos locales. Sostenibilidad: condiciones de los recursos naturales y culturales sobre los cuales se construye buena parte de la oferta nacional. Bienestar territorial: evolución de indicadores sociales en las comunidades receptoras. Esto permitiría pasar de una pregunta predominantemente cuantitativa —¿cuánto creció el turismo?— a una evaluación más completa: ¿dónde creció, quiénes participaron de ese crecimiento y qué resultados produjo? Medir de acuerdo con los objetivos del país Quizás uno de los planteamientos más importantes de la columna sea que Costa Rica debe evaluar su desempeño en función de sus propios objetivos. Si se busca ampliar las oportunidades para pequeñas y medianas empresas, será necesario medir su participación. Si se pretende distribuir mejor los beneficios de la actividad entre territorios, habrá que conocer dónde se genera y captura el gasto turístico. Si la sostenibilidad constituye un componente esencial del modelo costarricense, deberá medirse también la condición de los recursos que lo sustentan. Y si se espera que la actividad turística contribuya al bienestar de las comunidades, esa dimensión también deberá formar parte de la evaluación. Para el CET, ampliar la disponibilidad y granularidad de los datos constituye una condición importante para avanzar en esta dirección. Una mejor medición territorial permitiría identificar diferencias entre destinos, estudiar sus causas y generar evidencia para orientar decisiones públicas y privadas. El éxito de la actividad turística costarricense no tiene por qué resumirse en una sola cifra. Puede entenderse como una combinación de crecimiento, generación de valor, distribución territorial, sostenibilidad y oportunidades para las personas que viven en los destinos. La pregunta planteada por Mario Mikowski merece, por tanto, mantenerse abierta: ¿qué resultados queremos obtener de la actividad turística y contamos hoy con los indicadores necesarios para saber si los estamos alcanzando? Artículo de referencia Este análisis del Centro de Estudios del Turismo (CET) parte de la columna “¿Cómo medimos el éxito en turismo?”, escrita por Mario Mikowski, miembro del Comité Consultivo del CET, y publicada originalmente por El Observador el 2 de septiembre de 2026. Read Mario Mikowski’s original column in El Observador Crédito: Mario Mikowski / El Observador. El contenido original y las opiniones expresadas en la columna corresponden a su autor. El presente artículo constituye una reflexión editorial del Centro de Estudios del Turismo a partir de los temas planteados en dicha publicación.
- Julio confirma un nuevo patrón en las llegadas turísticas a Costa Rica: Liberia y Europa impulsan el crecimiento
Costa Rica registró 248.070 llegadas internacionales por vía aérea en julio de 2026, un 2,3% más que un año atrás. El crecimiento vuelve a terreno positivo después de la caída de junio, pero los datos muestran una transformación importante: Liberia gana participación, San José continúa retrocediendo y Europa adquiere mayor protagonismo mientras Estados Unidos permanece prácticamente estancado. Descargue la Nota Técnica 13-2026 completa para consultar el análisis, los gráficos y la metodología utilizada por el Centro de Estudios del Turismo. El comportamiento de las llegadas internacionales durante julio confirma que 2026 está mostrando dos momentos claramente diferenciados para la actividad turística costarricense. Después de un primer trimestre excepcional, con tasas de crecimiento interanual de entre 10% y 14%, desde abril el ritmo se ha moderado considerablemente. Julio cerró con 248.070 llegadas por vía aérea, un aumento de 2,3% respecto a julio de 2025. Si se consideran todas las vías de ingreso al país, se contabilizaron 268.064 llegadas, también un 2,3% más que un año atrás. Entre enero y julio, Costa Rica acumula 1.853.430 llegadas internacionales por vía aérea, un 7,0% más que durante el mismo período de 2025. El resultado acumulado continúa siendo positivo, pero está fuertemente influenciado por el extraordinario desempeño registrado durante los primeros meses del año. Desde abril, el crecimiento mensual se ha movido dentro de un rango mucho más reducido, incluyendo una caída de 1,2% en junio. El retorno a terreno positivo durante julio permite descartar, por ahora, que el resultado de junio representara el inicio de una contracción sostenida. Sin embargo, detrás del crecimiento general aparecen diferencias importantes entre mercados y aeropuertos que merecen atención. Europa gana dinamismo mientras Estados Unidos se mantiene prácticamente estable Estados Unidos continúa siendo, por amplio margen, el principal mercado emisor de viajeros hacia Costa Rica. Durante julio aportó 154.301 llegadas, equivalentes aproximadamente al 62% del total aéreo. Sin embargo, su crecimiento fue de apenas 0,4% interanual. El resultado representa una mejora frente a la caída de 3,0% registrada en junio, pero confirma un comportamiento prácticamente plano del principal mercado turístico del país. El mayor impulso de julio provino de Europa. Las llegadas desde mercados europeos aumentaron 9,5%, hasta alcanzar 45.592 viajeros. Dentro de este grupo sobresalieron Francia, con un crecimiento de 10,8%; Reino Unido, con 9,3%; y Alemania, con 8,9%. También se observaron resultados positivos en otros mercados. Canadá creció 7,4%, México 6,6% y América del Sur 2,5%. En el extremo contrario, América Central registró una disminución de 11,4%, convirtiéndose por segundo mes consecutivo en uno de los mercados con el comportamiento más débil. Estos datos muestran que el crecimiento de julio no provino principalmente del mercado estadounidense, como tradicionalmente podría esperarse, sino de una combinación de mercados europeos y otros países emisores de menor volumen. Liberia crece 12,6% mientras San José acumula cuatro meses de caída La diferencia más importante del mes aparece al analizar los dos principales aeropuertos internacionales del país. El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (SJO) recibió 158.076 turistas, lo que representa una disminución interanual de 2,7%. Julio se convirtió así en el cuarto mes consecutivo con resultados negativos para SJO. En contraste, el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós de Liberia (LIR) recibió 89.947 turistas, un aumento de 12,6% frente a julio de 2025. Liberia representó aproximadamente 36% de todas las llegadas aéreas internacionales del mes. La diferencia se observa también en el resultado acumulado. Entre enero y julio, las llegadas por Liberia crecieron 13,3%, mientras que las registradas por San José aumentaron solamente 3,6%. Desde abril, el crecimiento agregado de las llegadas aéreas al país ha estado asociado fundamentalmente al desempeño de Guanacaste. La Nota Técnica 13-2026 del CET señala que factores vinculados con la conectividad y el producto turístico de Guanacaste —incluyendo resorts, oferta de sol y playa, segmentos de alto valor y vuelos directos desde determinados mercados internacionales— están contribuyendo a sostener este comportamiento. Al mismo tiempo, la evolución de San José plantea interrogantes relevantes para la promoción turística, la conectividad interna entre destinos y el comportamiento de los viajeros que utilizan el principal aeropuerto del país. También permanecen como variables de seguimiento la apreciación del tipo de cambio y la evolución de la estadía promedio, temas que el CET ha analizado en notas técnicas anteriores. El modelo de pronóstico del CET enfrenta su primera prueba con datos reales La Nota Técnica 13 incorpora además un ejercicio particularmente relevante para el trabajo de análisis del CET: la primera comparación en tiempo real entre su modelo de pronóstico de llegadas y la cifra oficial posteriormente publicada. En julio, el CET había proyectado 247.750 llegadas aéreas internacionales. La cifra oficial fue de 248.070. La diferencia fue de solamente 320 turistas, equivalente a un error de aproximadamente 0,1%. El resultado oficial también se ubicó dentro del rango probable estimado por el modelo, que se encontraba entre 233.100 y 268.100 llegadas. Aunque el resultado de julio fue especialmente preciso, el CET advierte que no debe interpretarse un único acierto como una medida definitiva de la capacidad predictiva del modelo. Su referencia más apropiada continúa siendo su desempeño histórico, con un error promedio cercano al 5%. El modelo combina dos componentes: la tendencia reciente observada en las llegadas y señales provenientes de búsquedas realizadas en Google relacionadas con viajes hacia Costa Rica. ¿Qué puede ocurrir en agosto y septiembre? Con los datos oficiales de julio incorporados y las búsquedas de Google actualizadas al 17 de agosto, el CET actualizó su perspectiva para los dos meses siguientes. Para agosto de 2026 se estiman 185.985 llegadas internacionales por vía aérea, frente a 182.342 registradas en agosto de 2025. Esto representaría un crecimiento aproximado de 2,0%. El rango probable del modelo se sitúa entre 174.900 y 201.700 llegadas. Para septiembre de 2026, tradicionalmente el punto más bajo de la temporada baja, la proyección es de 107.125 llegadas, aproximadamente 2,8% más que en septiembre de 2025. El rango probable se encuentra entre 101.500 y 116.900 llegadas. La proyección de agosto prácticamente no cambió respecto a la realizada un mes antes —185.560 frente a los actuales 185.985 viajeros—, lo que aporta una señal de estabilidad al modelo. En conjunto, las estimaciones no anticipan una aceleración importante ni un deterioro adicional durante la temporada baja. Más bien, sugieren la continuidad del crecimiento moderado observado durante los últimos meses. Un crecimiento positivo, pero con un motor diferente Los datos de julio permiten identificar una transformación que va más allá de la cifra nacional de crecimiento. Costa Rica continúa acumulando más llegadas que en 2025, pero el crecimiento actual presenta características distintas a las observadas al inicio del año. Europa muestra mayor dinamismo. Estados Unidos permanece prácticamente estable. Liberia continúa creciendo a tasas de dos dígitos, mientras San José acumula cuatro meses consecutivos de disminución. El seguimiento de estos cambios será particularmente importante durante los próximos meses. Entre las variables que conviene observar estarán la recuperación del mercado estadounidense, el comportamiento de las llegadas por el Aeropuerto Juan Santamaría y la capacidad del país para aprovechar el dinamismo de Europa y de la conectividad asociada con Liberia durante la temporada de fin de año. Consulte el análisis completo La Nota Técnica 13-2026: “Turismo: Análisis de llegadas a Costa Rica en julio 2026” desarrolla estas tendencias con mayor detalle e incorpora gráficos, datos por mercado, evolución de los aeropuertos, metodología del modelo de pronóstico, rangos de estimación y sus principales conclusiones. Descargue la Nota Técnica 13-2026 completa para consultar el análisis, los gráficos y la metodología utilizada por el Centro de Estudios del Turismo.
- Costa Rica: las salidas de costarricenses crecen mientras las llegadas internacionales permanecen estancadas
La Nota Técnica 12-2026 del Centro de Estudios del Turismo (CET) analiza la evolución entre 2019 y 2025 de dos movimientos internacionales relevantes para Costa Rica: las salidas de costarricenses al exterior y las llegadas de visitantes no residentes al país. Los datos muestran una recuperación marcadamente asimétrica después de la pandemia. Mientras las salidas de costarricenses superaron ampliamente los niveles de 2019, las llegadas internacionales todavía no han recuperado completamente el volumen registrado antes de la crisis sanitaria. Dos trayectorias cada vez más diferentes En 2019 Costa Rica recibió 3,14 millones de llegadas internacionales y registró 1,09 millones de salidas de costarricenses. En 2025 las llegadas alcanzaron 2,94 millones, todavía 6,2% por debajo del nivel de 2019, mientras las salidas llegaron a un récord de 1,50 millones, 38,2% por encima de ese mismo año. La diferencia también se observa en el ritmo reciente de crecimiento. Las llegadas internacionales crecieron 17,1% en 2023, pero desaceleraron a 6,1% en 2024 y apenas 0,8% en 2025. Las salidas de costarricenses, en cambio, aumentaron 36,0% en 2023, 16,2% en 2024 y 8,5% en 2025. Como resultado, la relación entre ambos movimientos pasó de 2,89 llegadas internacionales por cada salida de costarricenses en 2019 a 1,96 en 2025. ¿Hacia dónde están viajando los costarricenses? Panamá y Estados Unidos continúan siendo los principales destinos declarados y concentraron conjuntamente cerca del 46% de las salidas en 2025. Panamá registró 355.521 movimientos, equivalentes al 23,7% del total, mientras Estados Unidos alcanzó 333.660, un 22,2%. Entre los cambios más relevantes destaca Colombia, que pasó de 49.205 salidas en 2019 a 147.177 en 2025, un crecimiento de 199%, convirtiéndose en el quinto destino declarado de los costarricenses. También aumentaron de forma importante España, con un crecimiento de 125% respecto de 2019, y Guatemala, con 101%. México creció 18% y Nicaragua 45%. En contraste, las salidas declaradas hacia El Salvador disminuyeron 11% y las dirigidas a Perú cayeron 17%. El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría concentra además el 79% de las salidas de costarricenses, con aproximadamente 1,19 millones de movimientos aéreos en 2025. Debe considerarse que el destino registrado corresponde al país declarado ante Migración y, especialmente en viajes aéreos, puede coincidir con un punto de conexión y no necesariamente con el destino final. Esto puede aumentar la participación estadística de centros de conexión como Panamá o Madrid. También cambió el origen de quienes llegan a Costa Rica La composición de las llegadas internacionales muestra una transformación importante. Estados Unidos representó el 55,3% de las llegadas de 2025, con 1,63 millones de movimientos, 22% más que en 2019. Canadá también superó su nivel prepandemia, con 274.081 llegadas y un crecimiento de 17%. En conjunto, estos dos mercados explican buena parte de la recuperación observada después de la pandemia. Europa, por el contrario, se mantiene aproximadamente 5,8% por debajo de 2019. Alemania registra un nivel ligeramente superior al prepandemia, pero Francia, Reino Unido y España continúan por debajo. Uno de los cambios estructurales más significativos se encuentra en América Central. La región pasó de 698.601 llegadas en 2019 a 247.850 en 2025, una reducción cercana al 65%. Nicaragua explica la mayor parte de esa caída: pasó de 414.983 llegadas en 2019 a 97.554 en 2025, una disminución de aproximadamente 76%. América del Sur también permanece por debajo de sus niveles de 2019, con una reducción agregada de 20,4%. ¿Qué explica que Costa Rica todavía no recupere las llegadas de 2019? Entre 2019 y 2025 el país registró una disminución neta de 195.017 llegadas internacionales. Sin embargo, esa cifra agregada es el resultado de movimientos regionales muy diferentes. Solo Nicaragua restó 317.429 llegadas respecto de 2019. América Central en conjunto perdió 450.751. También se registraron reducciones en América del Sur, Europa y el Caribe. En sentido contrario, América del Norte aportó 333.029 llegadas adicionales respecto de 2019. Estados Unidos sumó aproximadamente 293.030 y Canadá 39.460. Esto significa que el comportamiento agregado de las llegadas internacionales responde a dos tendencias simultáneas: un fuerte crecimiento del mercado norteamericano y una importante contracción del mercado centroamericano, particularmente de Nicaragua. La balanza de pagos también refleja esta transformación Los movimientos migratorios tienen un correlato en la cuenta de viajes de la balanza de pagos del Banco Central de Costa Rica. Los ingresos por viajes —el gasto de visitantes no residentes en Costa Rica— aumentaron de US$3.988,5 millones en 2019 a US$5.571,3 millones en 2025, un crecimiento de 39,7%. Este incremento ocurrió a pesar de que el número total de llegadas permaneció 6,2% por debajo de 2019. Al relacionar ambas cifras, el ingreso medio por llegada pasó aproximadamente de US$1.270 en 2019 a US$1.890 en 2025. Este indicador puede reflejar mayor gasto por visitante, estadías más largas o una combinación de ambos factores. Los egresos por viajes —el gasto de residentes en el exterior— crecieron aún más rápidamente. Pasaron de US$1.035,7 millones en 2019 a US$2.126,5 millones en 2025, un aumento de 105,3%. El gasto medio por salida pasó aproximadamente de US$950 a US$1.420 durante el mismo período. Costa Rica continúa manteniendo un amplio superávit en su cuenta de viajes. Sin embargo, en 2025 el saldo se redujo de US$3.560,9 millones en 2024 a US$3.444,8 millones, una disminución de 3,3% y la primera contracción registrada desde la pandemia. Durante 2025 los ingresos por viajes crecieron solamente 2,0%, mientras los egresos aumentaron 11,9%. Una nueva relación entre turismo receptor y viajes al exterior Los datos muestran que Costa Rica mantiene una fuerte capacidad de generación de ingresos por viajes internacionales, particularmente gracias al crecimiento del mercado norteamericano y a un mayor ingreso promedio por llegada. Al mismo tiempo, las salidas de costarricenses continúan aumentando y ya se encuentran considerablemente por encima de los niveles prepandemia. El patrón observado también es consistente con la apreciación del colón registrada desde 2022, que reduce el costo relativo de los viajes al exterior para los residentes y aumenta el costo relativo de Costa Rica para los visitantes internacionales. La combinación de llegadas prácticamente estancadas y egresos por viajes creciendo con mayor rapidez constituye una tendencia que merece seguimiento, especialmente por sus posibles efectos sobre el superávit de la cuenta de viajes y la oferta neta de divisas que esta actividad aporta a la economía costarricense. Sobre los datos El análisis utiliza información oficial del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) y el Banco Central de Costa Rica (BCCR). Las llegadas internacionales corresponden a visitantes no residentes por todas las vías y comprenden diferentes motivos de viaje, por lo que no deben interpretarse exclusivamente como turismo vacacional. Las salidas corresponden a movimientos migratorios de costarricenses registrados por la DGME según puesto migratorio y destino declarado. Asimismo, las estadísticas migratorias clasifican a las personas por nacionalidad, mientras la cuenta de viajes del BCCR utiliza el criterio de residencia. Por esta razón, ambas fuentes permiten analizar tendencias relacionadas, pero sus magnitudes no son estrictamente comparables. Consulte la Nota Técnica 12-2026 para acceder al análisis completo, cuadros, gráficos y metodología.
- Costa Rica anticipa un crecimiento turístico moderado para julio y agosto de 2026
El Centro de Estudios del Turismo (CET) desarrolló un modelo para estimar, con uno y dos meses de anticipación, la cantidad de turistas internacionales que llegarán a Costa Rica por vía aérea. La herramienta combina dos señales principales: la tendencia reciente de las llegadas y el comportamiento de búsquedas realizadas en Google desde Estados Unidos, mercado que representa cerca del 60% de las llegadas aéreas al país. De acuerdo con la Nota Técnica 11-2026, el modelo proyecta la llegada de aproximadamente 247.750 turistas en julio de 2026, un crecimiento interanual de 2,2%, y de 185.560 turistas en agosto, equivalente a un aumento de 1,8% respecto al mismo mes de 2025. Una señal temprana para la toma de decisiones Las cifras oficiales de llegadas se publican varias semanas después del cierre de cada mes. El nuevo modelo del CET busca reducir ese desfase y aportar información anticipada para la planificación de empresas, organizaciones y autoridades vinculadas con la actividad turística. El análisis parte de una premisa sencilla: antes de comprar un tiquete, las personas buscan destinos, opciones de hospedaje, precios y experiencias. Esas búsquedas generan una señal pública y medible que puede anticipar cambios en la demanda. El CET monitorea mensualmente cinco términos de búsqueda relacionados con viajes a Costa Rica desde Estados Unidos y evalúa cómo sus variaciones se reflejan posteriormente en las llegadas internacionales. Crecimiento bajo y menor dinamismo Las proyecciones para julio y agosto muestran un crecimiento positivo, pero reducido. El ritmo esperado se sitúa cerca del 2% interanual y confirma una desaceleración frente al comportamiento registrado durante los primeros meses de 2026. Los resultados no permiten anticipar un cambio sustancial en la tendencia reciente. Por el contrario, sugieren que la actividad continuará mostrando un dinamismo limitado en el corto plazo. Cada estimación incluye un rango probable, diseñado para reflejar la incertidumbre propia de cualquier pronóstico. Para julio, el modelo estima un rango de entre 233.100 y 268.100 turistas, mientras que para agosto se ubica entre 175.500 y 203.200 turistas. Un modelo sometido a prueba Antes de su publicación, el modelo fue validado mediante una prueba retrospectiva de 30 meses. En cada caso se utilizó únicamente la información que habría estado disponible en ese momento y se comparó el pronóstico con la cifra posteriormente observada. El error promedio fue de 4,7% para las proyecciones a un mes y de 5,6% para las estimaciones a dos meses. Estos resultados fueron mejores que una regla simple basada en asumir que llegaría la misma cantidad de turistas que en el año anterior. El modelo permite anticipar el comportamiento normal de las llegadas, pero no puede prever eventos imprevistos, como crisis sanitarias, problemas de seguridad o cierres de aeropuertos. Hacia pronósticos de mayor alcance El CET trabaja en la incorporación de nuevas variables, entre ellas las reservas anticipadas de hospedaje y la cantidad de asientos aéreos programados hacia Costa Rica. Estos datos podrían mejorar la precisión del modelo y extender el horizonte de pronóstico más allá de dos meses. Parte de esta información ya se encuentra disponible en plataformas especializadas utilizadas por el Instituto Costarricense de Turismo. La Nota Técnica plantea la conveniencia de que estos datos puedan ser compartidos de manera periódica, con el objetivo de fortalecer la planificación de la actividad turística y ampliar el acceso a información oportuna. Una publicación mensual para la actividad turística El CET publicará este pronóstico cada mes como un bien público para empresas de hospedaje, operadores turísticos, aerolíneas, organizaciones y autoridades. La información permitirá contar con una señal temprana para planificar personal, inventarios, promoción, capacidad operativa y otras decisiones relacionadas con el comportamiento esperado de la demanda. La Nota Técnica 11-2026: “Costa Rica: ¿cuántos turistas llegarán en los próximos dos meses?” incluye la descripción del modelo, los resultados de la validación, los rangos de estimación y las principales oportunidades de mejora. Sobre el CET y esta publicación El Centro de Estudios del Turismo (CET) es un centro de pensamiento independiente y sin fines de lucro, dedicado al análisis técnico del turismo en Costa Rica. Su propósito es fortalecer la competitividad y sostenibilidad del sector mediante la divulgación abierta de datos y análisis rigurosos que faciliten la toma de decisiones basada en evidencia. Los análisis se elaboran a partir de fuentes confiables, citadas en cada documento. Las proyecciones reflejan la mejor información disponible a la fecha y están sujetas a la incertidumbre propia de todo ejercicio prospectivo; no constituyen asesoría comercial ni de inversión. Las conclusiones son responsabilidad exclusiva del CET. Centro de Estudios del Turismo · www.cet-cr.org
- Costa Rica registra mayor gasto diario, pero una menor estadía turística
La Nota Técnica 10 del CET analiza cómo ha cambiado la duración de las visitas y el gasto de los turistas entre 2006 y 2025 Los turistas internacionales que visitan Costa Rica están gastando más dólares por día, pero permanecen menos tiempo en el país. Esta combinación marca un cambio relevante en el comportamiento de la demanda turística y plantea interrogantes sobre la competitividad, la generación de valor y la capacidad del destino para mantener visitas prolongadas. La Nota Técnica 10-2026 del Centro de Estudios del Turismo (CET) estudia la evolución de la estadía media y del gasto por turista durante el periodo 2006–2025. Para ello, compara los resultados de las encuestas aplicadas por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) con los ingresos por viajes registrados en la Balanza de Pagos del Banco Central de Costa Rica (BCCR). El análisis permite observar no solamente cuánto dinero se registra por visitante, sino también cuánto tiempo permanece el turista, cuánto gasta por día y qué parte del crecimiento observado en dólares puede estar relacionada con cambios en los precios y en el tipo de cambio. Una estadía históricamente estable que comienza a reducirse Durante casi dos décadas, la cantidad promedio de noches que los turistas permanecían en Costa Rica se mantuvo dentro de un rango relativamente estable. Incluso durante los años de la pandemia, quienes lograban viajar tendían a quedarse más tiempo en el país. Esta trayectoria cambió en los años recientes. La estadía media comenzó a disminuir de forma consecutiva y alcanzó en 2025 el nivel más bajo de la serie analizada. Este comportamiento puede responder a diferentes factores: cambios en los segmentos de visitantes, mayor presencia de viajes cortos, transformaciones en los itinerarios, aumento de los costos del destino o variaciones metodológicas en las encuestas. La nota no atribuye el resultado a una sola causa, sino que identifica señales que requieren seguimiento y análisis adicional. Más gasto por día, pero no necesariamente más consumo real El gasto medio por persona durante la estadía muestra un aumento importante en dólares, especialmente después de 2020. Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cuidado. Cuando la duración del viaje disminuye y el gasto total se mantiene elevado, el gasto promedio por noche aumenta. Esto significa que el turista paga más por cada día que permanece en Costa Rica, aunque no necesariamente esté consumiendo una mayor cantidad de servicios. Parte del crecimiento puede explicarse por el incremento de los precios internacionales y por el efecto del tipo de cambio. Cuando el colón se aprecia, los servicios turísticos expresados en colones se vuelven más caros al convertirlos a dólares. Por esta razón, una cifra mayor en dólares no representa automáticamente un aumento equivalente en el consumo o en el valor real recibido por las empresas. El resultado cambia cuando los ingresos se convierten a colones Para comprender el efecto sobre las empresas turísticas, la Nota Técnica convierte el gasto de cada visitante a colones utilizando el tipo de cambio promedio de cada año. Esta comparación muestra que los mayores registros en dólares no siempre coinciden con los mayores ingresos en moneda nacional. Las empresas pueden facturar más dólares por visitante, pero recibir menos colones que en años anteriores. Este punto es particularmente importante porque gran parte de los costos de operación —salarios, cargas sociales, servicios públicos, alquileres y compras a proveedores nacionales— se pagan en colones. El análisis, por tanto, diferencia entre un aumento nominal en dólares y una mejora efectiva en la capacidad de ingreso de la actividad turística. ¿Por qué el ICT y el Banco Central muestran cifras diferentes? La Nota Técnica compara dos fuentes que miden el gasto turístico desde perspectivas distintas. Las encuestas del ICT consultan directamente a turistas que salen del país por los aeropuertos internacionales. Sus respuestas permiten estimar la estadía, el gasto declarado y el gasto promedio por persona. Por su parte, el BCCR calcula las divisas que ingresan al país por concepto de viajes dentro de la Balanza de Pagos. Esta medición incluye flujos que pueden no ser percibidos o declarados directamente por los visitantes, como algunos componentes de paquetes turísticos pagados en el exterior. Durante varios años, el gasto reportado por los turistas aéreos fue superior al promedio calculado por el BCCR, lo cual era esperable porque los visitantes que ingresan por vía aérea suelen tener un gasto mayor que quienes llegan por otras vías. Sin embargo, esta relación cambió en algunos de los años recientes. La Nota Técnica estudia esta divergencia y señala la necesidad de considerar el efecto del tipo de cambio, los cambios metodológicos en las encuestas y las diferencias de cobertura entre ambas fuentes. Costa Rica todavía conserva una estadía elevada frente a otros destinos La disminución de la estadía debe analizarse también en perspectiva internacional. Costa Rica ha mantenido tradicionalmente una duración de visita superior a la de muchos destinos vacacionales comparables. Esto se relaciona con un modelo turístico en el que los visitantes recorren varias regiones y combinan naturaleza, aventura, playas, cultura, bienestar y áreas protegidas dentro de un mismo viaje. Aun después de la reducción observada en 2025, la estadía media continúa siendo superior a la registrada en varios destinos del Caribe y América Latina. El principal desafío no es únicamente el nivel actual, sino la dirección de la tendencia. Una reducción sostenida podría acercar a Costa Rica hacia modelos de viajes más cortos y concentrados, disminuyendo las oportunidades de distribución territorial del gasto. Lo que muestran las relaciones estadísticas La investigación incorpora un análisis estadístico exploratorio para examinar la relación entre el gasto diario, el tipo de cambio, la inflación y algunas condiciones internas del país. Los resultados sugieren que una parte importante del aumento del gasto expresado en dólares está asociada con la apreciación del colón y con la evolución de los precios internacionales. En otras palabras, el incremento puede responder más al encarecimiento de los servicios que a un aumento equivalente en la cantidad de productos turísticos consumidos. La nota también estudia la relación entre seguridad y duración de la visita. Los resultados muestran una asociación entre mayores tasas de homicidios y estadías más cortas. Sin embargo, el CET aclara que estas relaciones estadísticas no constituyen por sí solas una prueba definitiva de causalidad. La apreciación del colón continúa durante 2026 La trayectoria mensual del tipo de cambio muestra que la apreciación del colón se intensificó entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026. Este movimiento puede elevar nuevamente el gasto turístico medido en dólares, aun cuando el visitante consuma una cantidad similar de servicios. Al mismo tiempo, puede aumentar la percepción de Costa Rica como un destino costoso y generar presión sobre los márgenes de las empresas que reciben dólares, pero enfrentan costos crecientes en moneda nacional. Una transformación que requiere seguimiento La principal conclusión de la Nota Técnica 10 es que el modelo turístico costarricense está experimentando un cambio: el visitante gasta más dólares por día, pero permanece menos noches. Este resultado no debe interpretarse únicamente como positivo o negativo. Un mayor gasto diario puede reflejar la capacidad del país para atraer segmentos de mayor valor, pero una reducción prolongada de la estadía puede limitar el gasto total, la movilidad entre regiones y la distribución de los beneficios entre empresas y comunidades. La evolución futura dependerá de la capacidad del destino para justificar sus precios mediante una propuesta de valor sólida, mejorar la movilidad y la experiencia del visitante, fortalecer la seguridad y conservar el atractivo de los itinerarios que permiten recorrer distintas regiones del país. La Nota Técnica completa presenta las series históricas, cuadros comparativos, metodología, estimaciones estadísticas y fuentes utilizadas. Descargue aquí la Nota Técnica 10-2026: Costa Rica: Estadía Media y Gasto por Turista. Encuestas del ICT frente a la Balanza de Pagos del BCCR. Autor: Víctor Umaña, director ejecutivo del Centro de Estudios del Turismo. Periodo analizado: 2006–2025. Publicación: julio de 2026.
- En Mayo 2026 el turismo crece de forma moderada mientras Costa Rica pierde el efecto vitrina del Mundial
La Nota Técnica NT09-2026 del CET analiza las llegadas internacionales de mayo, el récord acumulado enero–mayo, el crecimiento de Guanacaste y Canadá, y el costo turístico asociado a la no clasificación de Costa Rica al Mundial 2026. Llegadas internacionales en mayo 2026 En mayo de 2026 llegaron al país 213.089 turistas por todas las vías, un 3,5 % más que en mayo de 2025. Por vía aérea ingresaron 195.571 visitantes, lo que representa un crecimiento interanual de 3,0 %. Aunque el resultado es positivo, mayo de 2026 no supera el máximo de la serie, registrado en mayo de 2024, cuando se alcanzaron 216.702 llegadas. El crecimiento del mes fue moderado y se explicó principalmente por dos factores: el dinamismo del mercado canadiense y el desempeño del Aeropuerto Internacional de Guanacaste. En contraste, Estados Unidos, el principal mercado emisor para Costa Rica, se mantuvo prácticamente estable, con una variación interanual de apenas 0,4 %. En el acumulado enero–mayo de 2026, Costa Rica recibió 1.502.896 turistas, un 8,3 % más que en el mismo período de 2025. Este resultado representa un máximo histórico para los primeros cinco meses del año y supera por primera vez el nivel registrado en 2019, antes de la pandemia. Sin embargo, el dato debe leerse con cautela: el impulso se concentra principalmente en los primeros meses del año, mientras abril y mayo muestran una trayectoria más moderada. Desde el punto de vista estacional, mayo mantiene su condición de mes de transición. Se ubica por debajo del pico de temporada alta, concentrado entre diciembre y marzo, y antes del repunte de junio y julio asociado al viaje familiar del hemisferio norte. En términos de volumen, mayo se mantiene dentro del tercio bajo del año, aunque el resultado de 2026 se ubica por encima del promedio histórico reciente del mes. La composición por mercados confirma la fuerte concentración de Costa Rica en Norteamérica, región que aportó el 72 % de las llegadas de mayo. Estados Unidos continúa siendo, por amplio margen, el principal mercado emisor, con 130.491 turistas, equivalentes a poco más de 6 de cada 10 llegadas internacionales del mes. Canadá fue el mercado más dinámico, con un crecimiento de 24,8 % en mayo y de 25,6 % en el acumulado enero–mayo. Europa también mostró un repunte relevante durante mayo, con un crecimiento regional de 15,0 %, impulsado por mercados como Alemania, Italia e Israel. Este avance debe interpretarse considerando que mayo corresponde a una temporada baja para varios mercados europeos, por lo que los crecimientos porcentuales se dan sobre volúmenes relativamente menores. El desempeño por aeropuertos marca una diferencia importante para la lectura territorial del turismo. En mayo, el Aeropuerto Internacional de Guanacaste recibió 69.430 turistas, un crecimiento de 12,0 % frente al mismo mes de 2025. En cambio, el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría registró 126.053 llegadas, con una reducción de 1,4 %. Con este resultado, Guanacaste ya representa el 35,5 % de las llegadas aéreas del mes, frente a cerca del 19 % en 2019. Esta tendencia confirma el peso creciente de Guanacaste en la conectividad aérea internacional del país. Para la planificación turística, el dato plantea la necesidad de observar con mayor detalle la distribución territorial de la demanda, la infraestructura aeroportuaria, la conectividad interna, la presión sobre servicios locales y la capacidad de los destinos para absorber crecimiento sin afectar la calidad de la experiencia ni la sostenibilidad del modelo turístico. La nota también incluye un recuadro especial sobre el costo turístico de la no clasificación de Costa Rica al Mundial 2026. Más allá del resultado deportivo, el análisis señala la pérdida del llamado “efecto vitrina”, es decir, la exposición internacional que una Copa Mundial ofrece a los países participantes. Según el modelo citado en la nota, esa ausencia podría representar alrededor de 30.000 turistas menos y cerca de USD 40 millones de valor agregado turístico que no se materializaría. En síntesis, mayo de 2026 muestra una recuperación positiva, pero no un despegue generalizado. El acumulado enero–mayo alcanza un máximo histórico, aunque el crecimiento reciente luce concentrado en determinados mercados, meses y puntos de ingreso. Canadá, Guanacaste y algunos mercados europeos explican buena parte del avance, mientras otros mercados y aeropuertos muestran señales de estabilidad o estancamiento. Desde el CET, este seguimiento busca aportar evidencia para una conversación más rigurosa sobre competitividad, conectividad, diversificación de mercados y planificación turística. La lectura de las llegadas internacionales debe ir más allá del dato agregado: importa entender quiénes crecen, por dónde ingresan, en qué meses viajan y qué implicaciones tiene esa dinámica para los territorios turísticos del país.
- El sistema eléctrico entra en zona de presión y el turismo debe tomar nota
El Centro de Estudios del Turismo presenta la Nota Técnica 07-2026, un análisis sobre la evolución reciente del sistema eléctrico costarricense, con énfasis en la demanda, la generación por fuente, el uso creciente de generación térmica y las implicaciones para la competitividad del país y de la actividad turística. El reporte analiza los datos del Sistema Eléctrico Nacional correspondientes a 2025 y al primer trimestre de 2026. La evidencia muestra que Costa Rica enfrenta una nueva etapa de presión sobre su sistema eléctrico: la demanda crece, la demanda máxima aumenta y la oferta renovable gestionable no parece expandirse al mismo ritmo. Durante 2025, la demanda eléctrica nacional alcanzó 12.995 GWh, un 1,6% más que en 2024. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 el crecimiento se aceleró a 3,35% interanual, con una demanda acumulada de 3.297 GWh. La demanda máxima llegó a 1.996 MW el 18 de marzo de 2026, lo que representa un aumento de 4,5% frente al primer trimestre de 2025. Uno de los hallazgos más relevantes es el cambio en el papel de la generación térmica. En 2025, Costa Rica logró reducir fuertemente el uso de generación termoeléctrica respecto a 2024, gracias a una recuperación hidrológica. No obstante, en apenas el primer trimestre de 2026 la generación térmica acumuló 128,9 GWh, equivalente al 71% de todo lo generado por esta fuente durante 2025. Este comportamiento sugiere que la generación térmica está dejando de operar únicamente como respaldo excepcional en períodos de sequía, para convertirse en una herramienta de gestión del sistema ante mayor incertidumbre climática, necesidad de preservar embalses y crecimiento de la demanda. La nota también identifica una recomposición de la matriz eléctrica. La participación de la hidroelectricidad bajó de 68,5% en el primer trimestre de 2025 a 64,6% en el mismo período de 2026. Al mismo tiempo, la generación térmica aumentó de 3,0% a 4,0% y el sistema pasó de exportaciones netas de 131,4 GWh en Q1 2025 a importaciones netas de 35,8 GWh en Q1 2026. Este cambio introduce una doble vulnerabilidad: climática y geopolítica. La dependencia de la hidroelectricidad expone al sistema a patrones de lluvia más variables, mientras que un mayor uso de generación térmica aumenta la exposición a precios internacionales del petróleo, importación de hidrocarburos y tensiones logísticas o geopolíticas externas. Para la actividad turística, este tema es especialmente sensible. La electricidad es un insumo transversal en hospedaje, climatización, refrigeración, transporte, gastronomía, comercio y servicios asociados. Un aumento sostenido en los costos eléctricos y de combustibles puede presionar los márgenes operativos de las empresas, especialmente en regiones costeras y rurales donde la competitividad depende de costos razonables, calidad del servicio y estabilidad operativa. La seguridad eléctrica deja de ser un atributo garantizado del modelo costarricense y pasa a convertirse en un determinante crítico para la política de desarrollo productivo, la atracción de inversión, la competitividad territorial y el futuro de la actividad turística. Desde el CET, esta nota técnica busca aportar evidencia para una conversación nacional más rigurosa sobre energía, competitividad y desarrollo turístico. Costa Rica debe anticipar los riesgos, acelerar la expansión de oferta renovable firme y fortalecer la planificación del sistema eléctrico como parte integral de su estrategia de desarrollo.
- Costa Rica inicia 2026 con el mejor primer trimestre de llegadas internacionales de su historia
Persisten señales que exigen atención Costa Rica: Llegadas Internacionales e Ingresos por Turismo Nota Técnica 06-2026 · Enero–Marzo 2026 · Serie 2019–2025 Publicado: abril 2026 | Víctor Umaña, Director Ejecutivo Costa Rica arrancó 2026 con un resultado histórico en llegadas internacionales. Durante el primer trimestre ingresaron al país 1.033.777 visitantes, un crecimiento interanual de 11,3% y, además, la primera vez que un primer trimestre supera el nivel prepandemia de 2019. Se trata de una señal positiva para la actividad turística nacional y de un dato que confirma un renovado dinamismo en la llegada de visitantes al país. El comportamiento de marzo fue especialmente favorable. Solo en ese mes se registraron 379.818 llegadas internacionales, con un aumento de 12,9% respecto a marzo de 2025. En el acumulado trimestral, la vía aérea concentró la mayor parte del crecimiento, mientras que Liberia volvió a destacar por encima del promedio nacional. El aeropuerto Daniel Oduber, en Guanacaste, alcanzó 368.413 llegadas en el trimestre y mostró un incremento de 16,9%, consolidando su creciente peso dentro de la conectividad turística del país. Figura 1. SJO y LIR: llegadas aéreas Q1 en miles (barras apiladas), 2019–2026. LIR (dorado) supera en 2026 los 368K pasajeros en el trimestre, ganando participación en el total aéreo de forma sostenida desde 2019. Por mercados emisores, América del Norte mantuvo un claro liderazgo al representar más de siete de cada diez llegadas del trimestre. Canadá sobresalió entre los mercados de mayor volumen con un crecimiento de 26,7%, impulsado por la expansión de rutas directas hacia Guanacaste. En Europa también se observan señales alentadoras, con aumentos relevantes desde España e Israel. En contraste, Centroamérica fue la única región que presentó una variación negativa, asociada principalmente a una reducción de flujos terrestres. Figura 2. Llegadas Q1 por región de origen — 2024, 2025 y 2026 (miles). Los porcentajes sobre las barras de 2026 muestran la variación respecto a Q1 2025. EE.UU. mantiene el liderazgo; Canadá registra el mayor crecimiento relativo entre mercados de alto volumen. Sin embargo, la lectura de fondo no debe quedarse únicamente en el aumento de visitantes. La nota técnica también analiza los ingresos por turismo al cierre de 2025 y muestra un fenómeno especialmente relevante: Costa Rica alcanzó un récord histórico de $5.571 millones en ingresos por viajes internacionales, un aumento de 2,0% respecto a 2024 y de 39,7% frente a 2019, pese a que las llegadas anuales aún permanecen por debajo del pico prepandemia. En otras palabras, el país está generando más divisas con menos visitantes. Figura 3. Ingresos por turismo. La línea punteada dorada marca el nivel de 2019 ($3,989 M). En 2025 los ingresos lo superan en +39.7%, pese a que las llegadas 2025 permanecen por debajo de ese año. Figura 3b. Ingresos por turismo receptor en colones corrientes (miles de millones de colones, B), calculados multiplicando los ingresos en USD por el tipo de cambio promedio anual BCCR-MONEX (indicado debajo de cada barra). En colones, el pico se registra en 2024 (2,818B); en 2025 (2,802B) se observa una leve caida pese al record en USD, ilustrando como la apreciacion cambiaria modera el valor de los ingresos medidos en moneda local. Ese desacople entre llegadas e ingresos es, probablemente, el hallazgo más importante del análisis. De acuerdo con la hipótesis planteada en la nota, este comportamiento responde a dos fuerzas que operan al mismo tiempo. La primera es un posible reposicionamiento hacia segmentos de mayor valor, con una composición de demanda más orientada hacia turistas de mayor poder adquisitivo. La segunda es la apreciación del colón, que encarece el destino cuando se expresa en dólares y eleva mecánicamente el gasto promedio medido en esa moneda. Figura 4. Gasto por turista en USD (línea verde, eje izq.) y tipo de cambio ₡/USD promedio anual (línea roja, eje der. invertido: hacia arriba equivale a mayor apreciación). La caída del tipo de cambio desde 2022 coincide con el salto en el gasto por turista expresado en dólares. El dato del gasto por turista refuerza esa lectura. En 2025 se estimó en $1.892 por visitante, un salto de 49% frente a 2019. Pero esta mejora en dólares no necesariamente se traduce en una mejor realidad para las empresas que operan y pagan sus costos en colones. De hecho, cuando se observan los ingresos turísticos en moneda local, el resultado cambia: aunque 2025 fue récord en dólares, en colones corrientes quedó ligeramente por debajo de 2024. Ahí está el detalle incómodo del asunto. Se factura más en dólares, sí, pero no necesariamente queda más margen real. La estadía media tampoco explica el incremento en ingresos. Según la serie citada en la nota, la duración de la visita se ha mantenido estable desde hace años y cerró en 12,2 noches en 2024, muy cerca del nivel observado antes de la pandemia. Eso significa que el aumento en divisas no proviene de turistas que se quedan más tiempo, sino de turistas que gastan más durante una permanencia similar. A esto se suma otra presión estructural. El mismo colón fuerte que encarece el destino para el visitante extranjero también abarata los viajes al exterior para los costarricenses. En consecuencia, el gasto por turismo emisor sigue creciendo y comprime el superávit neto de divisas generado por la actividad turística. En 2025, ese superávit fue de $3.444 millones, todavía muy alto, pero 3,3% inferior al de 2024. La relación entre egresos e ingresos turísticos también aumentó con fuerza en los últimos años. En síntesis, Costa Rica muestra un inicio de 2026 muy positivo en llegadas internacionales y confirma que sigue siendo un destino con fuerte capacidad de atracción. Pero al mismo tiempo, los datos advierten que el buen desempeño en volumen y en ingresos en dólares no debe leerse de manera simplista. La apreciación cambiaria, la presión sobre márgenes y el aumento del turismo emisor obligan a una lectura más fina del momento actual. Desde el CET, esta nota técnica plantea justamente eso: celebrar los datos positivos, sí, pero con los ojos bien abiertos. Porque en turismo, como en la vida, no todo récord significa necesariamente alivio.
- Turismo en Guatemala y El Salvador: un corredor regional que ya opera con lógica propia
Centroamérica está consolidando, en la práctica, corredores turísticos que merecen una lectura más estratégica. Ese es uno de los principales hallazgos de la Nota Técnica 05-2026 del Centro de Estudios del Turismo, dedicada a analizar la dinámica de visitantes internacionales en Guatemala y El Salvador, la facilitación del tránsito bajo el acuerdo CA-4, la conectividad aérea y los patrones de gasto en ambos destinos. Los datos muestran con claridad que Centroamérica es el principal mercado emisor para ambos países. En Guatemala, el 60% de las llegadas de 2024 provino de Centroamérica, y los salvadoreños representaron por sí solos el 44% del total. En El Salvador, el 44% de los turistas tuvo origen centroamericano y los guatemaltecos representaron el 26%, ubicándose como el segundo mercado emisor, solo por detrás de Estados Unidos. Este comportamiento no responde únicamente a cercanía geográfica. También descansa sobre una arquitectura institucional concreta. El acuerdo CA-4 ha reducido fricciones en la movilidad regional, permitiendo el tránsito con documento nacional de identidad y simplificando el registro migratorio en frontera. Eso ayuda a explicar por qué el 58% de las llegadas a Guatemala y el 50% de las llegadas a El Salvador ingresan por vía terrestre. El análisis también subraya que una parte importante de este movimiento corresponde a excursionistas y viajeros de proximidad. En 2024, Guatemala registró 698.575 excursionistas y El Salvador 769.806. A esto se suma un componente especialmente relevante en el caso salvadoreño: los nacionales no residentes, que representan alrededor del 12% de los visitantes y conforman un segmento con lógica distinta al turismo convencional, más vinculado a visita de familiares, estadías largas y gasto acumulado relevante. Otro hallazgo importante es que el corredor Guatemala–El Salvador ya comienza a materializarse como producto organizado. El lanzamiento en 2025 del Centroamérica Shuttle entre Antigua Guatemala y Surf City refleja que existe masa crítica suficiente para articular oferta binacional formal, apoyada en conectividad terrestre, complementariedad de atractivos y flujo constante de viajeros. Honduras aparece, además, como una extensión natural todavía subutilizada dentro de esta misma lógica regional. En conectividad aérea, Costa Rica mantiene liderazgo regional con 10,16 millones de asientos ofrecidos al año, mientras El Salvador y Guatemala se sitúan prácticamente al mismo nivel, con 6,21 y 6,13 millones respectivamente. Sin embargo, la nota advierte que el alto costo de los tiquetes intrarregionales sigue siendo una de las principales barreras para profundizar la movilidad turística aérea dentro de Centroamérica. } En términos de gasto, Guatemala y El Salvador muestran montos totales por visita muy similares, entre $1.070 y $1.082, aunque con perfiles distintos. El Salvador registra un gasto diario mayor, pero con estadías más cortas. Costa Rica, por su parte, combina un mayor gasto diario con permanencias más largas, lo que eleva su gasto total por visita hasta $1.861, un 72% por encima del corredor GT–SV. Más allá de los números, la lectura de fondo es muy interesante. Guatemala y El Salvador no solo están creciendo. Están mostrando que la proximidad, la integración fronteriza, la movilidad terrestre y la articulación de productos compartidos pueden convertirse en ventajas competitivas concretas. Para el turismo centroamericano, eso abre una pregunta bastante seria y bastante útil: cómo pasar del flujo espontáneo al diseño deliberado de corredores multidestino con visión regional. Porque una cosa es que el corredor exista, y otra, mucho mejor, es gobernarlo bien.
- Costa Rica inicia 2026 con un repunte en llegadas internacionales, pero el contexto todavía exige atención
Un arranque alentador para la actividad turística Costa Rica comenzó 2026 con una señal positiva en el comportamiento de las llegadas internacionales. Durante enero y febrero ingresaron al país 653.959 viajeros, lo que representa un crecimiento interanual de 10,4% y convierte a este primer bimestre en el mejor registrado desde la pandemia. Se trata de un dato importante, no solo por el volumen acumulado, sino porque confirma una recuperación que vuelve a tomar fuerza luego de un período reciente con señales mixtas. En un entorno internacional todavía sensible a factores económicos, cambiarios y geopolíticos, este desempeño ofrece una base alentadora para la actividad turística del país. Febrero deja una señal especialmente positiva El mes de febrero fue particularmente favorable. Con 331.967 llegadas internacionales, el país registró un crecimiento de 13,0% en comparación con febrero de 2025. Más allá del dato bruto, el promedio diario permite una lectura todavía más clara: febrero de 2026 se ubica como el mejor febrero de toda la serie reciente en términos de llegadas por día. Ese detalle importa. A veces los datos mensuales pueden verse influidos por el número de días del mes o por efectos de calendario. Sin embargo, al observar el comportamiento diario, la tendencia luce más sólida y sugiere que hay un dinamismo real en la demanda internacional hacia Costa Rica al inicio del año. Guanacaste vuelve a destacar como puerta de entrada estratégica Uno de los hallazgos más relevantes de la nota técnica es el comportamiento del aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia. Durante el primer bimestre, esta terminal registró 114.420 llegadas internacionales, con un crecimiento de 18,9%, muy por encima del ritmo observado en el aeropuerto Juan Santamaría. Este resultado confirma la consolidación de Guanacaste como un punto de entrada cada vez más fuerte para el turismo internacional, especialmente en segmentos asociados a sol y playa, naturaleza, bienestar y experiencias de mayor gasto. También refuerza la importancia de la conectividad aérea regional y del posicionamiento de los destinos del Pacífico Norte dentro de la oferta nacional. Los mercados emisores muestran oportunidades, pero no todos avanzan igual El repunte no se explica por un solo mercado. Canadá destaca como uno de los motores principales del crecimiento reciente, con un comportamiento robusto dentro de los mercados de mayor volumen. También se observan señales favorables en varios países europeos, así como un avance interesante desde algunos mercados sudamericanos. Esta diversificación es una buena noticia. Reduce parcialmente la dependencia de unos pocos orígenes y abre espacio para una estructura de demanda más equilibrada. Sin embargo, el panorama no es homogéneo. Algunos mercados siguen mostrando una recuperación más lenta, y eso obliga a mirar con cuidado la evolución de factores como el tipo de cambio, los costos relativos del destino y la conectividad disponible. Centroamérica sigue siendo una señal de alerta No todo el mapa presenta resultados positivos. La región centroamericana fue la única que registró una variación negativa en febrero, arrastrada principalmente por una disminución en los ingresos terrestres desde países vecinos. Este comportamiento merece atención porque recuerda que no todos los flujos turísticos reaccionan igual. Mientras los mercados de larga distancia pueden mostrar recuperación por vía aérea, los movimientos regionales y terrestres responden a otras dinámicas, muchas veces relacionadas con costos, movilidad fronteriza, condiciones económicas o cambios en los patrones de viaje de corta estancia. La estacionalidad se mantiene y sigue marcando el ritmo del año La información analizada también confirma que la estacionalidad del destino sigue siendo muy clara. El primer trimestre continúa concentrando los mayores volúmenes del calendario, seguido por una desaceleración progresiva hacia los meses de menor demanda y una recuperación al cierre del año. En ese sentido, el buen desempeño del inicio de 2026 también dialoga con una señal previa importante: diciembre de 2025 fue el mejor diciembre de la serie reciente. Esto sugiere que el impulso observado no surge de forma aislada, sino como parte de una trayectoria que viene mostrando fortaleza en los períodos de mayor demanda internacional. Una recuperación que conviene leer con prudencia Desde la perspectiva del CET, los resultados del primer bimestre son alentadores y deben reconocerse como tales. Costa Rica muestra capacidad de recuperación, fortaleza en mercados clave y un desempeño positivo en nodos estratégicos de entrada como Liberia. Pero conviene evitar lecturas simplistas. Un repunte estadístico no resuelve por sí solo los desafíos estructurales que enfrenta la actividad turística. Persisten temas de fondo vinculados con competitividad, infraestructura, seguridad, conectividad, diversificación de mercados y condiciones operativas del destino. Precisamente por eso, el valor de estos datos no está solo en celebrar una cifra positiva, sino en entender qué está impulsando el crecimiento, qué tan sostenible puede ser en el tiempo y cuáles riesgos podrían limitar su consolidación. Lo que viene será decisivo Los próximos meses serán claves para determinar si este comportamiento representa una consolidación más firme o si se trata de un rebote parcial dentro de un contexto todavía frágil. La evolución de la demanda internacional, el entorno cambiario, la oferta aérea y la capacidad del país para sostener su propuesta de valor serán factores determinantes. Por ahora, el inicio de 2026 deja una señal positiva. Pero también deja una tarea clara: leer los datos con seriedad, evitar triunfalismos prematuros y fortalecer las condiciones que permitan convertir este repunte en una recuperación más estable y sostenible. Documento base Nota Técnica 04-2026 del Centro de Estudios del Turismo, elaborada con datos del ICT y de la DGME.
- Informe del Artículo IV 2026 del FMI sobre Costa Rica
La revisión anual del Fondo Monetario Internacional plantea observaciones relevantes sobre política monetaria, competitividad, seguridad ciudadana, pensiones, sistema financiero y sostenibilidad fiscal. Para el turismo, varias de estas señales merecen atención inmediata. Resumen corto El informe del Artículo IV 2026 del FMI sobre Costa Rica no corresponde a un programa de ajuste ni a un préstamo, sino a una evaluación técnica independiente sobre la economía nacional. Aunque reconoce fortalezas macroeconómicas, también emite advertencias importantes, especialmente hacia la política monetaria del Banco Central, la apreciación cambiaria, la criminalidad como riesgo económico y la necesidad de reformas para sostener la competitividad. Desde la perspectiva del turismo, estas observaciones son especialmente relevantes por su impacto sobre costos, demanda, inversión y confianza en el destino. Introducción Costa Rica recibió en 2026 la revisión correspondiente al Artículo IV del Fondo Monetario Internacional, un ejercicio técnico que funciona como una radiografía externa del desempeño económico y de las principales políticas públicas del país. El documento reconoce fortalezas importantes. Entre ellas, un crecimiento económico sólido, un déficit en cuenta corriente relativamente bajo y avances en supervisión financiera. Sin embargo, el tono general del informe también deja una señal clara: el FMI observa desequilibrios y riesgos que requieren correcciones oportunas. Para el Centro de Estudios del Turismo, este análisis resulta particularmente relevante porque varios de los temas señalados por el Fondo inciden directamente sobre la actividad turística. El tipo de cambio, la demanda interna, la seguridad ciudadana, la infraestructura, la competitividad y la confianza del inversionista no son asuntos aislados. Son factores que afectan de manera concreta el entorno en el que operan las empresas turísticas y el posicionamiento del país como destino. ¿Qué es el Artículo IV del FMI? La consulta del Artículo IV es la revisión periódica que el Fondo Monetario Internacional realiza a cada país miembro. No se trata de un programa de ajuste, ni de un financiamiento, ni de una imposición automática de medidas. Es, más bien, una evaluación técnica e independiente del estado de la economía y de la calidad de las políticas públicas. En el caso costarricense, el informe 2026 contiene 34 recomendaciones agrupadas en siete áreas de política. Eso, por sí solo, ya da una idea de su peso. Más aún cuando hace apenas meses el propio país era presentado como un caso relativamente exitoso en el plano macroeconómico. Un panorama macroeconómico positivo, pero con alertas El informe parte de una realidad ambivalente. Por un lado, Costa Rica mantuvo en 2025 un crecimiento real de 4,6%, impulsado principalmente por las exportaciones de zonas francas, y para 2026 se proyecta todavía un crecimiento de 3,8%. Además, el déficit de cuenta corriente se mantiene bajo. Pero debajo de esa fotografía hay tensiones importantes. El FMI advierte que Costa Rica, por su alto grado de integración internacional, es también vulnerable a choques externos: tensiones comerciales, conflictos geopolíticos, volatilidad en materias primas y mayores costos de financiamiento. A eso se suman riesgos internos, entre ellos uno que el informe subraya con claridad: el aumento de la criminalidad. La principal llamada de atención: el Banco Central Uno de los mensajes más fuertes del informe está dirigido al Banco Central de Costa Rica. El FMI observa que el país acumula 34 meses consecutivos con inflación por debajo del rango meta, y que para febrero de 2026 la inflación se ubicó en terreno negativo. A esto se suma una inflación subyacente extremadamente baja y expectativas inflacionarias deprimidas. El diagnóstico es delicado: la tasa de política monetaria real estaría por encima de su nivel neutral, lo que significa que la política monetaria sigue siendo demasiado restrictiva para las condiciones actuales. En otras palabras, el Fondo sugiere que Costa Rica necesita una reducción de la TPM para reactivar mejor la demanda interna y evitar una dinámica deflacionaria. Además, recomienda mejorar la calidad del marco de metas de inflación, así como fortalecer la gobernanza, la transparencia, la comunicación y la autonomía institucional del Banco Central. La dimensión cambiaria y su importancia para el turismo Aunque el informe no se limita al tema cambiario, varias de sus observaciones tienen una lectura directa sobre este punto. La primera es evidente: una reducción de la tasa de política monetaria puede alterar los incentivos financieros y contribuir a una corrección más equilibrada del mercado cambiario. La segunda tiene que ver con la mejora del marco de metas de inflación, cuya credibilidad y diseño también influyen sobre expectativas y señales de mercado. La tercera aparece en el capítulo de pensiones: permitir mayor inversión en el exterior a los fondos genera demanda estructural de divisas y puede ayudar a profundizar el mercado cambiario. Vistas en conjunto, estas recomendaciones apuntan a una corrección ordenada de distorsiones que han pesado sobre la competitividad del país. Para la actividad turística, esto no es un detalle técnico menor. Un tipo de cambio persistentemente desfavorable reduce márgenes, presiona costos, encarece el destino frente a competidores regionales y golpea especialmente a las empresas cuyos ingresos están vinculados al visitante internacional. Seguridad ciudadana: ya no solo un problema social Uno de los aspectos más importantes del informe, y probablemente uno de los más cercanos a la realidad del turismo, es que el FMI clasifica la criminalidad como un riesgo económico. Esto cambia el tono del debate. La seguridad deja de verse únicamente como asunto policial o social y pasa a ser también una variable de competitividad, inversión y confianza. El informe advierte que el aumento de homicidios y otros fenómenos asociados puede afectar directamente el turismo, la inversión extranjera directa y el consumo privado. La implicación es clara: reducir la violencia no es solamente una aspiración institucional o comunitaria; es una meta económica que condiciona el desempeño del país. Para un destino turístico, la percepción de seguridad es una parte esencial de su valor. Cuando se erosiona, el daño puede ser silencioso al inicio, pero muy costoso después. Sistema financiero, pensiones y estabilidad El informe considera que los riesgos sistémicos del sistema financiero están contenidos y reconoce avances en supervisión basada en riesgos. No obstante, señala tareas urgentes: aprobar un marco de resolución bancaria, avanzar en garantía de depósitos, reforzar herramientas macro prudenciales y establecer reglas claras para fintech y activos digitales. En materia de pensiones, la señal es doble. Por una parte, el FMI plantea flexibilizar la inversión en el exterior de los fondos, algo que también se conecta con el mercado cambiario. Por otra, advierte sobre los riesgos de eventuales retiros anticipados, por sus efectos adversos sobre la economía. Son temas que pueden parecer lejanos a la actividad turística cotidiana, pero no lo son. La estabilidad financiera, la profundidad del mercado y la certidumbre regulatoria son parte del entorno general en el que se toman decisiones de inversión y crecimiento. Política fiscal, CCSS y sostenibilidad institucional El Fondo también advierte que la deuda del gobierno central superó el 60% del PIB en 2025 y que el espacio fiscal será restringido hacia 2027. Por ello plantea una agenda de reforma tributaria y reordenamiento del gasto, junto con la posibilidad de facilitar emisiones de deuda externa dentro de límites autorizados. En paralelo, subraya la necesidad de atender la situación estructural de la CCSS, tanto en el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte como en el Seguro de Enfermedad y Maternidad. Las recomendaciones apuntan a reformas paramétricas, fortalecimiento de atención primaria, prevención, reducción de costos operativos, resolución de la deuda estatal con la institución y aplicación de normas contables internacionales del sector público. Este punto importa porque la fortaleza institucional de Costa Rica sigue siendo uno de sus activos más valiosos. Cuando esa base se debilita, la competitividad también se resiente. Competitividad: la agenda pendiente El informe también insiste en una agenda de competitividad que toca asuntos estructurales: mayor participación laboral femenina, reducción de cargas de cuido, fortalecimiento de la educación técnica dual, cierre de brechas de infraestructura mediante asociaciones público-privadas, mejor articulación entre empresas nacionales y multinacionales, y aprovechamiento de la inteligencia artificial en sectores públicos y privados. Aquí hay una coincidencia importante con muchas de las discusiones que el turismo viene planteando desde hace tiempo. La competitividad no depende de un solo ministerio ni de una sola política. Requiere articulación, inversión, talento humano, infraestructura, seguridad y visión estratégica. Conclusión El Artículo IV del FMI 2026 deja una impresión nítida: Costa Rica mantiene fortalezas importantes, pero no puede darse el lujo de interpretar esa estabilidad como garantía de futuro. El informe advierte sobre una política monetaria excesivamente restrictiva, sobre la necesidad de corregir distorsiones que afectan la competitividad, sobre los riesgos económicos asociados a la criminalidad y sobre reformas pendientes en áreas sensibles para la sostenibilidad institucional. Para el turismo, el mensaje merece atención especial. El desempeño de esta actividad no depende solo de la promoción o del dinamismo empresarial. También depende del entorno macroeconómico, de la señal cambiaria, de la seguridad, de la infraestructura, de la calidad institucional y de la capacidad del país para sostener condiciones competitivas. Leído desde esa óptica, este informe no es solo un documento económico. Es también una advertencia estratégica. CET Desde el Centro de Estudios del Turismo consideramos que este tipo de evaluaciones debe ser analizado con seriedad, rigor y sentido estratégico, especialmente cuando sus hallazgos se conectan de forma tan directa con la competitividad del país y con el desempeño de la actividad turística.
- Ley de creación del Área Silvestre Protegida Paisaje Nacional Espejo de Agua Embalse Arenal y fomento de actividades asociadas al uso sostenible en su zona de amortiguamiento
Expediente: 22.981 · Estado: Convocatoria en periodo extraordinario. En plenario, segundo debate (conocimiento mociones vía artículo 137 del Reglamento) · Proponente: Poder Ejecutivo · Comisión: Comisión Permanente Especial de Turismo (CPETUR) · Presentado: 29 de marzo de 2022 · Última actualización CET: 22/01/2026 Resumen El expediente 22.981 crea el Área Silvestre Protegida “Paisaje Nacional Espejo de Agua Embalse Arenal” sobre el espejo de agua del embalse hasta la cota 548,58 m s.n.m., incluyendo sus islas, y declara de interés público el Plan de Desarrollo Ambiental y Social (PDAS) para la gestión de su zona de amortiguamiento. El objetivo es ordenar el uso del lago bajo la categoría de manejo “Paisaje Nacional”, compatibilizando la función energética del embalse con actividades productivas y turísticas sostenibles en las comunidades aledañas. Alcance La iniciativa establece una nueva categoría de protección para el espejo de agua (Paisaje Nacional), define una zona de amortiguamiento con restricciones de uso, habilita la elaboración de un Plan General de Manejo, un Reglamento de Uso Público y el PDAS, y articula la actuación del ICE, MINAE, IGN y otras instituciones en torno al uso del embalse y su ribera. No modifica la condición del embalse como reserva energética ni la designación internacional Ramsar; más bien introduce una clasificación interna que hoy no existe, necesaria para contar con planes de manejo formales. Materias vinculadas: Conservación de la biodiversidad y áreas silvestres protegidas; recursos hídricos y energía hidroeléctrica; ordenamiento territorial; turismo y recreación acuática; marinas y atracaderos; desarrollo regional y local; seguridad jurídica de inversiones; cumplimiento de compromisos internacionales (Ramsar). Ámbitos del turismo afectados: Turismo de naturaleza y paisaje; turismo lacustre y náutico recreativo; pesca turística donde sea permitida; turismo de bienestar vinculado al lago; oferta de hospedaje y tours en comunidades ribereñas (zona Norte y parte de Guanacaste); encadenamientos con transporte, gastronomía y servicios. Análisis de impacto (CET) Regulatorio: El proyecto llena un vacío normativo al otorgar una categoría de área silvestre protegida al espejo de agua, condición que hoy no posee, y al ordenar la creación de instrumentos de planificación (Plan de Manejo, PDAS, reglamentos). Esto puede mejorar la coherencia entre la designación Ramsar y el marco jurídico interno. Al mismo tiempo, introduce una capa adicional de regulación que debe armonizarse cuidadosamente con las competencias de SINAC, ICE, ICT y CIMAT para evitar solapamientos o vacíos. Económico: El ordenamiento del uso turístico del embalse podría dar seguridad jurídica a actividades existentes e incentivar inversiones en productos náuticos y recreativos con mayor valor agregado para las comunidades. A corto plazo puede implicar costos de adecuación para operadores informales que deban ajustarse a nuevas reglas, pero a mediano plazo puede estabilizar ingresos y reducir riesgos de cierres o multas por incumplimientos. Competitividad del destino: Contar con reglas claras sobre el uso del lago, capacidad de carga y estándares ambientales puede fortalecer la reputación de la región como destino ordenado y seguro, diferenciar su oferta frente a otros embalses y lagos de la región y generar un relato positivo de “modelo de uso sostenible de un embalse Ramsar”. La competitividad dependerá de que la normativa sea clara, aplicable y acompañada de procesos de capacitación y comunicación. Ambiental/recursos: La figura de Paisaje Nacional y el PDAS pueden contribuir a proteger la calidad del agua, la biodiversidad asociada al humedal Ramsar y la función energética del embalse, siempre que se definan límites precisos para usos permitidos, capacidad de carga y monitoreo ambiental. Seguridad/compliance: El proyecto tiende a mejorar la seguridad jurídica al pasar de una situación de alta informalidad en el uso turístico del lago a un marco de permisos y reglas explícitas. Esto implica, sin embargo, mayores exigencias de cumplimiento para operadores y municipalidades, así como necesidad de fortalecer la capacidad institucional para supervisar y hacer cumplir los nuevos estándares. Empleo/capital humano: La formalización y diversificación de actividades turísticas en el embalse pueden generar empleo adicional en guianza, operación náutica, mantenimiento, seguridad acuática y servicios conexos, con demanda de capacitación en normativa ambiental, seguridad en agua, gestión de riesgos y atención al visitante. El impacto dependerá de que el marco regulatorio facilite la participación de actores locales y no se convierta en una barrera de entrada excesiva. Riesgos: – Posibles tensiones entre instituciones (SINAC, ICE, ICT, municipalidades, CIMAT) por competencias y criterios de uso. – Percepción social de “cierre” o “privatización” del lago si la comunicación pública no es clara sobre los objetivos y alcances. – Retrasos en la aprobación de reglamentos y planes de manejo que generen incertidumbre prolongada. – Sobrerregulación o, por el contrario, regulación insuficiente que no logre equilibrar conservación y aprovechamiento. Oportunidades: – Convertir el Embalse Arenal en un caso demostrativo de gestión integrada de un humedal Ramsar de uso múltiple (energía, turismo, producción). – Mejorar la articulación entre conservación, turismo y desarrollo local mediante el PDAS y los instrumentos de manejo. – Alinear inversiones turísticas con criterios de sostenibilidad y capacidad de carga, reduciendo conflictos futuros. – Aprovechar la nueva categoría para acceder a cooperación técnica y financiera ligada a conservación de humedales y turismo sostenible. Posición y recomendaciones del CET Posición CET: En análisis. De forma preliminar, el CET identifica que la creación del Paisaje Nacional Espejo de Agua Embalse Arenal puede contribuir a cerrar vacíos regulatorios, fortalecer la coherencia con la designación Ramsar y mejorar la seguridad jurídica para actividades turísticas y productivas, siempre que la reglamentación y los planes de manejo aseguren: protección efectiva de los valores ecológicos del humedal, participación de las comunidades ribereñas en la gobernanza y una coordinación clara entre las instituciones competentes. Cronología breve: 29/03/2022: Presentación del proyecto por el Poder Ejecutivo ante la Asamblea Legislativa. 25/04/2022: Dictamen afirmativo unánime de la Comisión Permanente Especial de Turismo. 2022–2024: Trámite de consultas a municipalidades e instituciones (CIMAT, municipalidades de la zona, entre otras) sobre el texto original y textos sustitutivos. 2025: Presentación de texto sustitutivo en Plenario vía artículo 137; emisión de criterios técnicos y legales (por ejemplo, CIMAT e ICT). 2025–2026: Convocatorias y retiros en periodos de sesiones extraordinarias mediante decretos del Poder Ejecutivo. Lo que sigue: Resolución de las mociones de fondo al texto sustitutivo en Plenario, eventual aprobación en segundo debate, posibles consultas facultativas de constitucionalidad y, finalmente, la votación en segundo debate. Paralelamente, será clave observar la discusión sobre la gobernanza del área propuesta y los contenidos del futuro Reglamento de Uso Público y del Plan General de Manejo, que determinarán en la práctica el balance entre conservación y uso turístico del embalse. Preguntas frecuentes del sector (respuesta rápida, según el texto del proyecto) ¿“Quita” recursos al ICT? El proyecto no modifica la estructura de financiamiento del ICT ni reasigna sus ingresos. La institución participa como actor técnico en la discusión y eventualmente en la implementación, pero no se observan disposiciones que redirijan recursos presupuestarios desde o hacia el ICT. ¿Cómo impulsa el desarrollo regional? La iniciativa crea una figura de protección y ordenamiento sobre el lago que permite definir, con instrumentos de manejo, qué actividades productivas y turísticas son compatibles con la conservación. Esto puede dar seguridad jurídica a actividades existentes, abrir espacio a nuevos productos náuticos y de naturaleza con mayor valor agregado y fortalecer el posicionamiento de la zona Norte y parte de Guanacaste como destino lacustre ordenado y sostenible, siempre que la implementación priorice encadenamientos locales y participación comunitaria. Documentos oficiales – Texto original del proyecto de ley 22.981 (Asamblea Legislativa). – Dictamen afirmativo unánime de la Comisión de Turismo. – Textos sustitutivos y mociones de fondo vía artículo 137 en Plenario. – Criterios técnicos y legales de instituciones vinculadas (por ejemplo, CIMAT, ICT). – Ficha Ramsar “Cuenca Embalse Arenal” y documentos nacionales sobre humedales de importancia internacional. Año legislativo: 2024–2025 Responsable CET: TFMG












